Jueves, Junio 04, 2020
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EL SINDROME DE PETER PAN

¿Que es el Síndrome de Peter Pan?, me pareció gracioso que los médicos le pusieran este nombre a lo que antes se llamaba la crisis de los 40, pero es que el “sindrome de Peter Pan”, va mas allá de eso y esta creciendo en nuestra sociedad. Se llama así a una crisis de madurez por la dulce tentación de vivir siempre como jovenes.La Occidental es una sociedad que ha perdido el respeto a la madurez que tienen otras sociedades, y valora mas la juventud que la experiencia incluso en el mundo laboral, donde no es necesaria la fuerza física, y si resulta que eres joven y con experiencia pues mas fácil aun, Pero como no quiero cambiar el rumbo de este articulo en una critica hacia nuestra sociedad, solo decir que una de las causas es este enfoque de sociedad.Las personas que sufren este sindrome son egocéntricos, tienen exito en lo profesional, por lo general, solteros, pero rechazan el asumir responsabilidades como por ejemplo la Paternidad. Son niños grandes; que evitan cualquier tipo de compromiso. Por lo general superan los 30 con creces y llevan un ritmo de vida propio de un estudiante.

el cambio que tenemos en los hábitos sociales, en donde actualmente se exalta el individualismo y la imagen ha transformado a estas personas. Fue el psicólogo Dan Kiley quien bautizo como síndrome de Peter Pan, al descubrir que muchos problemas y comportamientos de pacientes coincidian en un “miedo al salto a la madurez”, de hecho cada vez mas hombres, según estudios psiquiatricos, atrapados en la “dulce tentación” de vivir siempre jovenes, se encuentran en esta situación.

Todos sabemos que Peter Pan, el popular personaje de James Mathew Barrie, habita en la tierra de “Nunca Jamás”. Un mundo donde el tiempo no pasa y sólo los críos pueden entrar. Junto a su inseparable Wendy, juegan a ser la pareja parental de los “niños perdidos”, pero Peter no soporta la prueba y se alivia cuando aquella le confirma que no, no son sus hijos, ni él su padre.
Esta metáfora fue la que llevó a Dan Kiley a publicar en 1983 las primeras letras sobre las personas que no saben renunciar a ser hijo para empezar a ser padre.

El personaje Peter Pan de J.M. Barrie describe un rasgo fundamental del crecimiento y desarrollo de cualquier ser humano. Nos referimos a la crisis de crecimiento entre el refugio en la fantasía, la “atemporalidad” o la evitación del dolor de las pérdidas, frente a aprender a asumir la realidad, las perdidas y la asunción de la llegada a la madurez del individuo, asi lo señala un informe del departamento de psicología infantil de la universidad Complutense de Madrid.

El cómo afrontan estas personas, cuando acceden a tener pareja, la posibilidad de la paternidad, sería algo así como la “prueba del algodón” de su raciocinio o buscando sus puntos en común con el infantilismo de Peter Pan.

Cuenta el psiquiatra Agustín Béjar; “Se trata de una dulce tentación entre la juventud y la madurez, entre el “País de Nunca Jamás” y el mundo real, el primero resulta más atractivo y tentador, pero llegada la hora hay que coger “el toro por los cuernos”, algo que los Peter Pan modernos no se atreven a asumir, añade este vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente.

El perfil;

Este tipo de personas da el perfil habitualmente de un hombre de entre 30 y 50 años, que sigue un ritmo de vida más propio de un joven estudiante, entusiasta, entregado a una aparente alegría, que se acerca a las mujeres de forma inconstante, aunque ya se encuentran casos de mujeres,eso si son escasos, debido a su reloj biológico de maternidad), -así lo describe Agustín Béjar. en un escalón mas bajo podríamos introducir al socialmente conocido como “solterón”, que sigue viviendo en casa de sus padres, que puede ser incluso exitoso en el área profesional, pero con una vida limitada en el área relacional. “No expresa fácilmente sus sentimientos, es egocéntrico y está más preocupado por sus batallitas que por la consideración del otro”, cuenta el médico.

Otro caso muy diferente sería el del joven veinteañero, el cual aún esta en casa de sus padres, pero en la etapa de poder iniciarse en el mundo laboral, cuyas relaciones de pareja son más comprometidas y estables pero que se apalanca en un modo de vida adolescentes, con dificultades para asumir su nuevo estado de evolución y entrada a la madurez, que rehuye a emparejarse seriamente, o como mucho lo asume como búsqueda temporal o transitoria, sintiendo miedo al plantearse un compromiso de pareja a largo plazo, y no queriendo ni tan siquiera pensar en ello.